Un Alter Ego vive algo menos que una persona normal. Utilizar esas cualidades sobrenaturales que el cuerpo le permite realizar de vez en cuando pasa factura. El cuerpo y la mente se deteriora mas de lo normal. Algunos Alter Ego se dan cuenta pronto, otros tardan en descubrirlo y otros se van a la tumba sin saber que podían haber vivido unos años mas.

Algunos invirtieron su corta vida en descubrir como evitarlo, la respuesta facil estaba clara, no utilizar el don. Aún así, en un tiempo en el que las personas utilizaban sus habilidades para ayudar a los demás, debían intentar buscar una cura para ese reloj continuo que no paraba de mover las agujas y que lo llevaría al hoyo.

La cura, la solución ya se conocía, pero a pocos le interesaban. Matando a otro Alter Ego, se absorbe la energía del difunto y el asesino pasa a vivir, al menos, un tiempo mas. Hay gente que rehusó a matar a otro Alter Ego para vivir algo mas, aunque la acción fuese noble. Otros, mataron por amor, por ira, por….Pero hubo gente que empezó a no querer morirse, gente que temía la venida de la guadaña y no deseaba que su día llegase. Esta gente mataba a otros, solo importandole su propio ser. Algunos dicen que fueron castigados por ello, otros no saben que decir, pero lo que si es cierto es que todo aquel que mataba a los de su propia condición iba sobreviviendo al paso de la muerte, pero no del tiempo. Su cuerpo se deformaba y su mente enloquecía, puede que no ocurra lo mismo en todos los individuos, pero básicamente es lo que ocurre. Su parte humana se desprende del cuerpo. Estos son llamados los Eternos.