La vuelta a Zaragoza ha ido sin ningún acontecimiento anecdotico. El domingo por la noche llegué junto a ElAbuelo al piso. Pektor llegó poco antes que nosotros y nos lo encontramos cenando en la cocina. Los tres no tardamos en sentarnos en el salón y jugar al Pro Evolution Soccer. Si hay alguna cosa que echaré de menos el día que me marche de esta ciudad, será los buenos ratos del piso.

En mi semana de asuencia por el piso se fueron los franceses que convivieron con nosotros y al día siguiente llegaron unas rumanas. No tardaron en llegarme comentarios sobre ellas. ElAbuelo había puntuado a las dos féminas con un 6 y 8 sobre diez. No estaba nada mal, y un 8 esta a dos puntos del 10, no era posible. Siguieron llegando noticias, estudiaban como nosotros en el CPS y no hablaban muy bien español así que se tenían que comunicar en inglés. Mi inglés es malo pero el de ElAbuelo es patatero, así que puedo andar por los pasillo de la casa como un licenciado en la lengua de Shakespeare.

Hasta el lunes no conseguí conocerlas. Comen a las 12 y cenan a las 7-8 de la tarde. Llegamos de la universidad ElAbuelo, sus amigos y yo y nos las encontramos cenando. Las saludamos y por la insistencia de ElAbuelo fuí a presentarme (estaban cenando, no me parecía un buen momento para ello).  Lo que mas me llamó la atención es que me fueron a dar la mano cuando les dí dos besos. Me puse a pensar en esa acción y ni siquera atendí cuando me dijeron sus nombres, ni siquiera me fijé en sus rostros.

Después de cenar tuve que entrar en su habitación para arreglarles el wifi que según ElAbuelo no les funcionaba. Me encontré con un HP del neolitico que corría un Windows XP en ¿inglés? ¿Dónde estaba el rumano? y tenía un montón de mierda instalada. La interfaz gráfica era la pobre para ordenadores lentos que se parece mucho al Windows 98. Todo lo de las redes lo tenían totalmente diferente a las nuestras y no había forma de ponerles la conexión. Tenían el botón de la Wifi roto o por lo menos no se encendía y daba un error permamente sobre drivers en la barra de inicio. Después de pasarnos ElAbuelo y yo mas de dos horas mirando el ordenador rumano no encontramos una puta explicación de por qué no rulaba. El CD de drivers que tenían ni siquiera correspondía al modelo del portatil y no se podía instalar. Pasó el tiempo, nos tiramos de los pelos, pensamos en tirar el portatil por la ventana y encima nos cargamos la conexión de la casa para todos los ordenadores.

Esta mañana con paciencia he conseguido que volvamos a tener internet por el momento. Esa luz naranja del router no me gusta nada.

PD: ElAbuelo no tiene ni puta idea de puntuar el físico de una mujer.

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